Culpable hasta que se demuestre lo contrario scaled

Un giro inesperado

El timbre sonó al rededor del medio día. El custodio vio a Patricia atender y poner cara de sorpresa.

—¿Quién es? —preguntó Mauro con curiosidad.

—Le entendí que es un policía —respondió la joven, extrañada.

Roberto bajó el libro que estaba leyendo y alzó las cejas.

—¿La policía? —preguntó.

Mauro se asomó a una de las ventanas que daba al sendero y asintió a los de adentro.

—Sí. Es un policía —dijo—. Yo le abro.

Salió de la casa y caminó los más de veinte metros que lo separaba hasta la puerta baja de madera. El policía estaba escuchando hablar al portero hasta que el custodio llegó hasta ellos.

—¿Señor Marin? —preguntó el policía; tenía el cabello cubierto de canas.

—No, mi nombre es Mauro, Mauro Kolmann —se presentó el custodio.

—Buenos días, señor Kolmann. Disculpe las molestias, pero me gustaría hablar conel señor Marin si se encuentra —dijo el oficial.

—¿Puedo saber de qué se trata?

—¿Qué relación tiene usted con el señor Marin?

—Soy su custodio.

—¿Un guardaespaldas? —preguntó el policía extrañado.

El portero iba mirando a uno y a otro nombre cada vez que hablaban, sin decir nada.

—Sí. Algo así —asintió Mauro. El policía era educado. El que todavía no le hubiera exigido ver a Roerto basándose en su autoridad era una buena señal. Daba a entender que el viejo no se había metido en ningún problema. Invitó al oficial a entrar y lo guio hasta la puerta, que abrió para que el otro pase primero.

—Buenos días, oficial —saludó Roberto, de pie junto a su sofá, apoyado en su bastón—. ¿En qué puedo ayudarlo?

—¿Recibió usted una llamada de la señora Maribel Villalba el día de ayer? —preguntó el policía.

—Sí. Pero no tenía el teléfono conmigo cuando llamó —contestó Roberto—. Le envié un mensaje explicándole pero todavía no me lo respondió.

—Ni le va a responder —murmuró el policía tan bajo que a Mauro le costó entenderlo pese a estar al lado—. ¿Qué relación tenía con la señora Villalba?

—¡Dios mío! —exclamó el viejo –. Su esposo la mató.

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