Culpable hasta que se demuestre lo contrario
Mauro Kollmann, detective privado, es contratado por un famoso artista multidisciplinario para que custodie a su padre: Roberto Marin, un viejo excéntrico con dotes detectivescas, para que lo acompañe y evite que el anciano se meta en problemas. La agudeza mental de su cliente llevará al joven detective a tener que adaptarse y meterse de lleno en un difícil caso de asesinato en el que Roberto está empecinado en culpar a un hombre con una coartada perfecta.
Capítulos 1 al 10
Pagar las cuentas
La oficina estaba iluminada; haces de luz se filtraban por las ranuras de una persiana de madera vieja y despintada. De vez en cuando los faros de los coches ayudaban a acentuar las sombras dominantes del lugar, produciendo una lluvia de estrellas fugaces en el techo ylas paredes. Con los pies sobre el…
Una oportunidad
Exceptuando algún motor, los únicos ruidos que se infiltraban en la oficina eran el constante pasar del tiempo que marcaba un reloj de pared y la respiración profunda de Kolmann, que iba a su propio ritmo y formaba una melodía privada con el reloj. El teléfono comenzó a sonar a todo volumen y…
Delirios de grandeza
Mauro despertó y salió de su cama de dos plazas casi de un salto. Se puso una bata de polar, pantuflas con forma de garras y fue a la cocina a tomar sus dos vasos de agua. Uno, solo; y el otro, con limón y bicarbonato. De ahí fue al baño…
El almuerzo
Mauro se bajó del Uber tras darle la mano al conductor. El muchacho de lentes se retiró tocando un par de veces la bocina, volviendo a saludar. Aunque a primera vista Kolmannresultaba un tanto intimidante por su altura y el pelo rubio cortado a cepillo, se le daban bien las personas y terminaba cayéndole en gracia a casi todos con los…
Roberto Marin
Mauro Kolmann salió del subte y caminó por avenida Independencia rumbo al bajo. Vestíapantalones vaqueros de color negro, zapatillas y una gabardina negra que le llegaba hasta las rodillas. La había comprado por la misma razón por la que solía tener las luces apagadas en su oficina, porque era un fanático de las…
La primera impresión
El viejo Marin reía a pierna suelta y Mauro sentía que tenía la cara roja como un tomate. —Ignórelo, es así con todo el mundo, un viejo payaso —dijo la chica, que tras acompañar a Mauro, se había dejado caer en un sofá y se había puesto a chatear con el celular. —Lo de payaso…
Un trabajo honrado
Mauro Kolmann sacó de la heladera una botella de champagne que había comprado para la ocasión. En la mesa ya estaban las dos copas de tallo largo y cristal fino que le había regalado un cliente satisfecho. Había, además, un paquete grande de masitas secas de la panadería favorita de su invitada. Destapó…
Primer día de trabajo
Antes de llenar el bolso con su ropa más elegante, cómoda y abrigada, y de mudarse a San Telmo, a la casa de Roberto Marin, Mauro tuvo una discusión con su empleador Horacio Marin. El artista, que se estaba yendo del país, le dejó en claro que al contratarlo pretendía que él actuara como una especie de carcelero del viejo…
No por mucho madrugar
Mauro abrió los ojos en la oscuridad de la biblioteca. Le pareció notar que algo se movía entre las sombras. Se levantó con sigilo, no quería alertar al intruso. Sus ojos se fueron acostumbrando a la poca luz y notó una silueta alta y delgada. La falta de ventanas apenas dejaba entrar…
Un trabajo fácil
Mauro abrió los ojos y sonrió. —Ya lo escuché —le dijo a la oscuridad. Le respondió la risa de Roberto. Ya llevaba una semana conviviendo con su cliente y tras la primera noche, se había vuelto rutina el que el viejo intentara sacar algún libro sin despertarlo. No lo había logrado…
Capítulos 11 al 20
El embustero
El paquete de pochoclos ya estaba medio vacío, descansaba entre Mauro y Patricia. La película, sobre la segunda guerra mundial, era un poco lenta y Kolmann se dormía de a ratos. Por lo general podía despertarse y dormirse a gusto, pero con las películas siempre le pasaba eso. El día anterior se había…
Custodio
Mauro veía que Patricia se ocultaba atrás de su teléfono, intentando disimular su risa. No hacía un buen trabajo. Roberto, por su parte, se reía sin disimulo. —No es gracioso —dijo el custodio. Habían regresado a la casa tras los disturbios del bar, Roberto ayudándose con el bastón por un lado…
Roberto Marin, detective
Desde el incidente en el bar, el trabajo de Mauro se volvió más interesante y menos monótono. Al parecer, las siestas de Roberto nunca existieron, el viejo siempre escapaba de la casa a hacer su vida en esas horas. Tal como había anticipado Horacio, su hijo, la vida del viejo se trataba de ir metiendo…
El caso de la señora Maribel
Kolmann despertó poco antes de que sonara su alarma y se vistió para hacer sus ejercicios. Al pasar por la cocina saludo a Patricia, que ya estaba despierta, comiendo cereales en pijama. —¿Con quién te comunicas a esta hora? —le preguntó al ver que estaba con el teléfono. La chica se encogió…
Opiniones
—¿Qué te pareció? —le preguntó Roberto a su custodio cuando regresaron a su casa. Habían viajado en silencio y Mauro había vuelto a dormir durante todo el viaje. —La verdad, a mí me parece que esa mina es una mantenida, que tiene poco espacio para viajar y demasiado tiempo para imaginar… No sé. —Fue…
Gabriel Villalba
Mauro se despertó en cuanto la puerta se abrió. A diferencia de otros días Roberto entró sin sigilo alguno y prendió la luz principal de la biblioteca en vez de su lámpara de escritorio. —Buenos días, Mauro —saludó—. Hoy no va a hacer falta que entrene con las máquinas. —Buenos días,…
Desengaño
Desde que era chico Mauro Kolman siempre se destacó en los deportes. En sus primeros años era el que más rápido corría cuando jugaban a la mancha. Cuando los juegos infantiles dieron paso a los deportes, su tamaño y velocidad lo hicieron destacar en el fútbol, el básquet y el vóley. No…
Maribel Villalba
Aunque mauro Kolmann estaba acostumbrado al ejercicio intenso, la clase de tenis le había dejado las piernas agarrotadas. Solía trotar más de una hora en la cinta, hacía spinning y elíptico, aun así, le dolían las piernas como si nunca las hubiese usado. Sentía los músculos cansados y propensos a calambres. Roberto ofreció…
Razones
El reloj de la cocina daba las once y media. Aún quedaba flotando en el aire suficiente aroma a carne con curry como para hacer babear a cualquier perro que pasara por la calle. Los mozos que Roberto había contratado ya se habían ido tras limpiar y secar todo lo que se había…
Persiguiendo a Villalba
Kolmann salió al frío de la calle; como siempre se entretuvo viendo el vapor que se formaba al respirar. Recordaba que cuando era más chico e iba a entrenar en pleno invierno, podía ver como el vapor se elevaba desde su piel y él quedaba fascinado mirándolo por el espejo. Caminó con pasos cortos…
Capítulos 21 al 30
El subte
Aún con el metrobús absorbiendo el tráfico de los colectivos, el ambiente de la avenida era de bocinazos y motores que exigían movimiento. Kolmann tenía a su objetivo a unos treinta metros cuando éste se metió en la boca del subte. No era la hora pico, pero la línea C comunicaba Constitución con Retiro,…
Derrota
Kolmann se bajó en la estación Independencia. Si el hombre de la gorra roja lo había reconocido no dio muestras de ello. Caminó las calles hasta la casa de Roberto enfurruñado. No solo le molestaba haberse equivocado de persona, sino que le enojaban las burlas a las que lo iban a…
Trazar un plan
Roberto estaba sentado frente al monitor de la computadora, jugando un Buscaminas. Era uno de los pocos juegos que creía imprescindibles. El año anterior su hijo le había regalado una computadora nueva con demasiadas especificaciones que él no entendía ni tenía mucho interés en entender. Horacio le había dicho que iba a…
Un plan simple
Mauro estaba sentado en el sofá con el mentón apoyado en los puños, miraba a Roberto ir y venir con una gran sonrisa en la cara. —Estaba pensando en mi infancia —dijo el viejo frenando un segundo. “Buena memoria”, casi respondió Kolmann, pero mantuvo la boca cerrada, aun no sentía esa…
Dos veces con la misma piedra
Mauro iba por la flexión número veintiocho cuando Roberto ingresó en la habitación. —¿Ya tenemos que irnos? —preguntó el custodio. —No. No. Siga tranquilo —dijo Roberto y se puso a caminar en la cinta. —Siempre lo veo entrenar la cabeza pero nunca el cuerpo —dijo Mauro. —¿La cabeza? —Preguntó con sorna, el…
Agitando el avispero
—Señor… —saludó Gabriel Villalba, ya vestido para su clase de tenis. —Albaulé —respondió Roberto y le estrechó la mano. —¿Van a darle otra oportunidad al deporte? — No. Para nada. Eso sería tirar la plata —respondió el anciano—. En realidad, queríamos hablar de negocios. —¿Negocios? —preguntó Villalba mientras caminaba a paso lento hacia las canchas—…
Fraude
La sala de espera era pequeña y muy pulcra. Había una cafetera moderna y varias cápsulas para elegir el tipo de café. Las paredes, empapeladas de blanco con un dejo de amarillo, exhibían arte abstracto en el que los colores cálidos y relajantes sobraban por doquier. Había una pequeña mesa…
Secretos
—¿Cree que funcionó? —le preguntó Mauro a su cliente. Todavía estaban en el ascensor del edificio. El custodio se veía emocionado, jamás hubiese creído que podía pasarla tan bien en su trabajo. Marin estaba tranquilo descargando su peso en el bastón. —Ya lo vamos a averiguar —dijo el viejo—. Lo que sí…
Sombras
Roberto no quiso volver a su casa, por lo que buscaron un lugar donde comer algo. Caminaron unas cuadras y eligieron un pequeño bar en el que se notaba que había más vida nocturna que diurna. Entraron y Marin se dejó caer en una silla soltando un bufido. —Ser viejo es una mierda —dijo sacando un…
Campeón de poliladrón
Mauro Kolmann corría a toda velocidad con el cuerpo inclinado hacia adelante y los ojos llenos de lágrimas por el viento frío. Bajó un poco la velocidad y dobló en la primera esquina. Le tomó menos de un segundo ver que la vereda estaba ocupada por una pareja de chicos caminando sin…
Capítulos 31 al 40
¡Mozo! Tres cafés
El hombre se había presentado como Aguirre y, como Roberto había deducido, trabajaba para Villalba. El esposo de Maribel le había ordenado seguirlos y tenerlos bien vigilados, sobre todo a Roberto. Tenía que tomar notas si se reunían con alguien y cosas por el estilo. Estaba sentado sujetando su nariz…
Información valiosa
Kolmann salió del baño con las manos y la cara mojadas. Nunca le había gustado usar los aparatos de aire caliente ni las servilletas de papel que solía haber para secarse. Siempre se secaba con su propia ropa o, como planeaba hacer en ese momento, con las servilletas de tela que había en…
Regreso
Dejaron a Aguirre en el bar demasiado borracho como para caminar por cuenta propia. Pagaron la cuenta y se despidieron. Aunque el espía de Villalba no entendía nada de lo que estaba pasando, se limitaba a murmurar enojado cosas que nadie entendía. Ni Mauro ni Roberto estaban en tan mal estado, pero…
Teléfonos pinchados
Roberto Marin tenía los ojos vidriosos y clavados en el café frente a él. Mauro entró en la cocina sin mostrar ningún tipo de secuela por la borrachera que se había agarrado. —¿Está usted bien? —preguntó Roberto admirado. —Fresco como una lechuga —respondió el custodio—. La siesta hace milagros. —No es mi…
Poco y nada
De alguna manera Roberto se las había arreglado para pinchar el celular de Villalba y el teléfono de línea. Es custodio le preguntó cómo lo había hecho pero solo obtuvo por respuesta una de las sonrisas zorrunas del viejo. Kolmann leyó y escuchó todo lo que habían conseguido de la oficina…
Semana tranquila
Roberto Marin le dio a Maribel el informe sobre lo que había podido averiguar del señor Villalba. La señora se mostró incrédula al principio, pero a medida que iban charlando, fue aceptando la posibilidad y se mostró muy agradecida y contenta por disponer de esa información. El viejo, por su parte, se pasó la semana taciturno,…
Un giro inesperado
El timbre sonó al rededor del medio día. El custodio vio a Patricia atender y poner cara de sorpresa. —¿Quién es? —preguntó Mauro con curiosidad. —Le entendí que es un policía —respondió la joven, extrañada. Roberto bajó el libro que estaba leyendo y alzó las cejas. —¿La policía? —preguntó. Mauro se asomó a…
Inocencia
Roberto necesitó un par de llamadas para que el agente de policía entendiera que podía hablar del caso con él sin restricciones. Le explicó su relación con la señora Villalba y que,aunque a los ojos del mundo era solo un civil sin autoridad alguna, tenía suficientes contactos y favores a cobrar como para ser…
Testarudo
—Que mierda —dijo Mauro rompiendo el silencio que se había formado desde que se fuera el policía—. Pobre mujer. —Vamos a hacer justicia en su nombre —dijo Roberto—. Gabriel Villalba no va a salir impune de su crimen. —Si es que fue él —dijo el custodio. —Fue él —zanjó el viejo. —No…
La comisaría
Llegaron a las diez y media. Roberto había quedado perturbado desde la noticia del asesinato. Mauro no sabía si era porque la mujer había muerto o porque él no lo había previsto. Al custodio le preocupaba un poco que su cliente no admitiera la posibilidad de que el asesino fuese…
Capítulos 41 al 50
El delito
—Bueno, si no logramos demostrar su culpabilidad podemos matarlo —dijo Mauro, bromeando, entre dientes—. Estoy seguro de que la gente de por acá no va a gastar muchos recursos en averiguar quién lo hizo. —Vamos a demostrar que es culpable —dijo Roberto sin dudar—. Pero no descarto la idea. La…
El escenario
Mauro se sentó frente a la computadora del viejo y conectó los cables de la cámara de fotos en los lugares correspondientes. —¿Todavía cree que fue Villalba? —preguntó. —¿Usted no? —respondió Roberto—. Después de lo que vimos en la comisaría. ¿Usted todavía lo cree inocente? —El chabón es un sorete de primera clase, eso no…
La llamada
Roberto estaba encerrado en su habitación con la música alta, estudiando las fotos que le había sacado al reporte policial del asesinato de la señora Maribel Villalba. Por su parte, Kolmann se sentía más relajado porque su cliente se la pasaba casi todo el tiempo en la casa en vez de meterse…
Enfrentamiento
Sin importar cuanto insistiera, Mauro no logró convencer a Roberto de no ir al encuentro de Villalba. El viejo había impreso algunas de las fotos que había sacado de la carpeta de la policía. Hasta dónde había podido ver el custodio, se había centrado en aquellas más violentas y sangrientas…
Todas las piezas
—¿Conforme? —Le preguntó Mauro a su cliente una vez que abandonaron el club. —No podría estarlo más —dijo Roberto; el viejo sonreía satisfecho—. ¿Usted vio lo mismo que yo? —Supongo que sí —respondió Kolmann, sin estar seguro de a qué se refería. —Sí, veo que supone que sí —rió el viejo—. Lo que pasa es que no supo…
El gran hermano
Caminaron juntos hasta el subte. Roberto hizo una llamada y mandó un mensaje desde su celular mientras lo hacía. En el tiempo que llevaba trabajando con él, Mauro se había dado cuenta de que el viejo no era muy fanático de la tecnología, pero no la rechazaba. En uno de…
Roberto guarda silencio
Patricia estaba tirada en el sillón chateando con su celular. Roberto y Mauro estaban en la misma habitación, frente a un tablero de damas, charlando. —¿No me va a contar lo que descubrió en esos videos? —preguntó el custodio. —A su debido tiempo. Ya había pasado casi una semana desde que…
La disculpa
Roberto prendió la luz de la biblioteca despertando a Mauro. El viejo iba vestido con zapatos, camisa y un saco sport a medida. Incluso se había peinado, cosa que Mauro había visto pocas veces en el tiempo que llevaba viviendo con su cliente. —Sus intentos de entrar sin despertarme son cada vez…
La verdad
Villalba los miró con desprecio y volteó para irse. —¿No querés saber los errores que cometiste? —le preguntó Roberto. —¿Errores? —Villalba dio media vuelta y se acercó a ellos, aunque había hecho una pregunta lo único que se notaba en su voz era odio. —Quedáte, comé —invitó el viejo—. Puede que sea la última buena…
Caso Resuelto
Mauro y Roberto estaban jugando a las damas, hablando de los detalles del caso. El guarda no sabía cómo el viejo había unido las piezas y éste le explicó que a quien había estado visitando en la última semana había sido a Sergio, el alumno de Villalba, a quien había…
