Culpable hasta que se demuestre lo contrario scaled

Regreso

Dejaron a Aguirre en el bar demasiado borracho como para caminar por cuenta propia. Pagaron la cuenta y se despidieron. Aunque el espía de Villalba no entendía nada de lo que estaba pasando, se limitaba a murmurar enojado cosas que nadie entendía. Ni Mauro ni Roberto estaban en tan mal estado, pero ambos estaban borrachos también. El custodio caminaba riéndose imaginando la cara que pondría Horacio si lo viera en ese momento, peor aún, la que pondría si lo viera a su papá.

Marin pensaba en voz alta sobre lo que habían oído, pero perdía el hilo de sus pensamientos a cada rato y terminaba hablando de cualquier cosa. Se subieron a un taxi y tardaron más de cinco minutos en decirle al chofer la dirección adecuada, ya que Mauro dio primero la de su propia casa y después la de su oficina, que era la misma. Roberto, insistía en que esas no eran pero no lograba recordar la propia y se lamentaba de estar experimentando los primeros síntomas de Alzheimer. Al final lograron guiar al chofer gracias al DNI del anciano.

La mitad del camino se la pasaron discutiendo las calles que el taxista agarraba. La segunda, tanto el custodio como el cliente se adormecieron y dejaron al chofer en paz, que tuvo que gritarles para que se bajaran al llegar y otra vez para que le pagaran.

Una vez en la casa, cada uno se retiró a una habitación a dormir unas horas.

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