Culpable hasta que se demuestre lo contrario scaled

No por mucho madrugar

Mauro abrió los ojos en la oscuridad de la biblioteca. Le pareció notar que algo se movía entre las sombras. Se levantó con sigilo, no quería alertar al intruso. Sus ojos se fueron acostumbrando a la poca luz y notó una silueta alta y delgada. La falta de ventanas apenas dejaba entrar la tenue luz del pasillo, que permanecía prendida toda la noche. El extraño se movía a buena velocidad y con soltura. Con demasiada soltura.

—¿Horacio, es usted? —preguntó. A menos que llevaran equipo para ver en la oscuridad, la silueta se movía como si estuviera familiarizada con el lugar.

—¡Ay madre mía! —exclamó Roberto—. ¿Pretende usted darme un patatús?

Mauro escuchó los pasos acompasados al bastón y prendió la luz principal de la habitación. El custodio quedó ciego unos segundos.

—Señor Marin, disculpe —dijo, titubeando un poco—. Pensé que se trataba de su hijo. En la oscuridad me pareció que era más alto y más…

—No importa, hombre. No se haga problema. El que tiene que pedir disculpas soy yo, en realidad —lo interrumpió el viejo—. A mi edad se duerme poco ¿sabe? Y tengo la costumbre de venir acá todas las mañanas un par de horas a leer un poco mientras escucho música —señaló un viejo tocadiscos—. Estaba intentando agarrar el que estoy leyendo y salir sin despertarlo.

Kolmann miró la hora, eran las cinco y media de la mañana.

—Puedo dormir en otra habitación si lo desea —dijo—. A mí me da lo mismo.

—¿Usted saber por qué Horacio dispuso que durmiera acá?

—No.

—Porque la biblioteca queda junto a mi habitación —explicó el viejo—. Se ve que tiene miedo a que me escape en plena noche a trotar desnudo o algo por el estilo.

—¿Lo haría?

—Si pudiera correr y si la temperatura no fuera tan baja, puede ser, pero solo para romperle los huevos —rio Marin—. Ya agarro mi libro y lo dejo seguir durmiendo.

—No hace falta, puede quedarse si quiere, yo ya me quedo despierto —dijo Mauro estirándose un poco—. ¿Algo que pueda hacer por usted?

—¿Qué tal se le dan las damas?

¿Te gustó lo que leíste?

Invitame un café en cafecito.app

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *