Un trabajo fácil
Mauro abrió los ojos y sonrió. —Ya lo escuché —le dijo a la oscuridad. Le respondió la risa de Roberto. Ya llevaba una semana conviviendo con su cliente y tras la primera noche, se había vuelto rutina el que el viejo intentara sacar algún libro sin despertarlo. No lo había logrado ni una sola vez. —Ni…
