Culpable hasta que se demuestre lo contrario scaled

El subte

Aún con el metrobús absorbiendo el tráfico de los colectivos, el ambiente de la avenida era de bocinazos y motores que exigían movimiento. Kolmann tenía a su objetivo a unos treinta metros cuando éste se metió en la boca del subte. No era la hora pico, pero la línea C comunicaba Constitución con Retiro, ambas daban a estaciones de trenes y otros transportes de larga distancia que las hacían verse como hormigueros la mayor parte del día.

Sabía que tenía que acercarse más. Si Villalba llegaba al andén y justo pasaba el subte, lo iba a perder. Mauro empezó a bajar la escalera segundos después que su objetivo, pero él sentía que iba con kilómetros de desventaja. Llevaba su tarjeta SUBE en la mano, buscaba la gorra roja que llevaba Villalba pero no lo veía por ningún lado. Pasó los molinetes y se paralizó al escuchar que la formación se estaba acercando a la estación tal y como había temido. Corrió junto a los otros que tampoco querían perderse el tren y al llegar al andén vio que los vagones estaban detenidos con las puertas abiertas.

El custodio buscó la gorra roja sin éxito. Había bastante gente y Villalba podía habérsela sacado al bajar. Entró al vagón más cercano decidiendo bajar en cada estación para ver si lograba ubicar a su objetivo.

Sonó el pitido que anunciaba que las puertas estaban por cerrarse y Kolmann volteó para quedar mirando al andén a tiempo para ver dos cosas. Una, que corriendo directo hacia él iba el hombre de la gorra roja. La segunda, fue que ese hombre no era Gabriel Villalba como había creído, sino el alumno contra el que lo habían visto jugar el otro día.

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