Culpable hasta que se demuestre lo contrario scaled

Secretos

—¿Cree que funcionó? —le preguntó Mauro a su cliente.

Todavía estaban en el ascensor del edificio. El custodio se veía emocionado, jamás hubiese creído que podía pasarla tan bien en su trabajo. Marin estaba tranquilo descargando su peso en el bastón.

—Ya lo vamos a averiguar —dijo el viejo—. Lo que sí sé es que si yo anduviera en negocios sucios y alguien se me acerca diciendo que otro le anduvo diciendo en lo que ando, lo primero que haría sería hacer unas cuantas llamadas a ver si averiguo quien se fue de boca, ¿no le parece?

—Supongo que sí —respondió Kolmann—. ¿Y ya tiene pinchado el teléfono?

—Sí.

—¿Cómo?

—No es usted la única persona con la que trabajo, Mauro —sonrió Roberto—. Tengo mis contactos.

Salieron del edificio.

¿Te gustó lo que leíste?

Invitame un café en cafecito.app

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *