Amor pasajero
La pálida luz de luna cae sobre su largo cabello y le arranca destellos dorados cada vez que se mueve y éste baila al ritmo del viento que se cuela por la puerta abierta. Sus ojos están clavados en los míos, y mi corazón está indeciso entre un frenético palpitar y la rendición de la muerte. No logro ver bien en la oscuridad, pero la silueta que recorta la luna que se escurre por las ventanas de colores me dice que me encuentro ante una fantástica mujer, bella y letal. ¿Quíen es? ¿Cómo entró acá? No lo sé, y aunque soy presa del miedo, en ningún momento se me ocurre correr, escapar como mis instintos me dicen que haga. Huir y perder la posibilidad de saber más de ella. Se abalanza sobre mí, se mueve rápido, demasiado rápido, y veo sus colmillos dispuestos a darle fin a mis días de celador.


