Culpable hasta que se demuestre lo contrario scaled

Opiniones

—¿Qué te pareció? —le preguntó Roberto a su custodio cuando regresaron a su casa.

Habían viajado en silencio y Mauro había vuelto a dormir durante todo el viaje.

—La verdad, a mí me parece que esa mina es una mantenida, que tiene poco espacio para viajar y demasiado tiempo para imaginar… No sé.

—Fue mi primera impresión también —dijo Roberto—, pero hubo algo que me hizo pensar que hay más que eso.

—¿Qué cosa? 

—No sé, pero me pareció que su interés no era algo romántico, había algo más —dijo pensativo Roberto—. Para resolver esto vamos a tener que averiguar tanto lo que trama él como lo que trama ella. 

—¿No cree que solo está siendo paranoica? —Preguntó Mauro—. Lo único que hizo el tipo fue afeitarse, comprar algo de ropa y nada más. No me parece la puerta a ningún gran misterio. 

—Sé que así parece —dijo el viejo—. Pero, sin ánimo de ofender, eso es solo una impresión superficial, más armada por la sociedad que por tu propio pensamiento. 

—¿Lo que acabo de decir es un pensamiento social?

—En gran parte —asintió Marín—. Todavía vivimos en un régimen… ¿Cómo se dice, Patricia?

—Heteronormativo —respondió la joven sin dejar de mandar textos con su teléfono. 

—Eso. Y machista también —agregó Roberto. 

—¿Y eso que tiene que ver? —preguntó el custodio.

—Una joven sale a bailar, se pone minifalda, un escote hasta el pupo y se la pasa bebiendo —dijo Roberto—. Un hombre ve que la chica está más inconsciente que consciente y entonces aprovecha para tener sexo con ella. El hombre es un violador; sin embargo muchos, la mayoría seguramente, van a criticar a la mujer, argumentando por ejemplo que ella se lo buscó por emborracharse y vestirse sexi —Roberto sonrió—. La mujer es la víctima así hubiese acudido desnuda a la fiesta. Punto. Como mucho podría ser juzgada por exhibición impúdica pero jamás un castigo puede ser una violación y mucho menos ser llevado a cabo por cualquiera. Ojo, no se trata solo de culpar a las mujeres, si a vos te roban la moto es probable que alguien te critique por ir por tal calle o por no prestar atención. 

—Entiendo, sí, pero la señora ésta no es víctima de nada. No es lo mismo. 

—Es igual, ella conoce a su marido y así y todo lo primero que pensamos es que está loca o aburrida —replicó Roberto—. Vivimos en una fantasía y preferimos culpar a las víctimas antes de admitir que entre nosotros viven monstruos.

¿Te gustó lo que leíste?

Invitame un café en cafecito.app

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *