Vagamundos 01 Imagen para El Old Man scaled

Para hacer las cosas hay que hacerlas bien

Le doy al botón de la flechita para enviar el mensaje. No es un botón en realidad, toda la pantalla lo es. No entiendo como hacen para que el teléfono sepa qué letra estoy tocando. Si lo giro y toco el mismo lugar sale otra cosa. Es increíble. Debe ser un lugaris… un logo… no ¿cómo era? En las películas nuevas lo dicen siempre que hay un loquito de las computadoras. Como sea. No me morí por no saber cómo funciona un fax, no me voy a morir por no saber cómo funciona este aparatito. 

Le doy otro trago al wiski y le sonrío a la camarera.

—Le estaba escribiendo a mi hija —le digo—. Se llama Claudia, debe tener más o menos tu edad… ¿Cuántos años tenés? Mi piba no me habla, no mucho. No me conoce, por suerte. Suerte para ella, digo. Si me viera así, como estoy ahora, la madre no le permitiría volver a verme nunca más —me rio, me causa gracia—. Yo digo que ya tiene edad suficiente como para no andar haciendo todo lo que le dicen que tiene que hacer, pero yo soy de otra escuela, ¿viste? Estuve muy ausente en su infancia y la madre se hizo cargo sola, así que derecho a voto tiene, ¿no te parece? Pero ojo que yo le pasaba todos los meses la plata de la manutención como un relojito. Incl… A veces más, todavía… Casi siempre. Como un reloj de esos que son puntuales para dar la hora, digo, ¿no? —La moza me sonríe sin humor ni gracia. A sus ojos soy otro borracho molesto—. No importa —le digo, bajando un poco la voz, mirando el piso—. Traeme la cuenta, si podés.

En muchos lugares te regalan cosas si es tu cumpleaños. Yo creo que deberían hacer lo mismo si es el día en que te vas a morir, ¿no? La cagada es que no lo puedo demostrar. Así que pago con tarjeta, y después que a la tarjeta la pague Mongo.

Llamé varias veces a mi hija. Me pone de la cabeza no saber nada de ella. Pero bueno, por lo menos no me atendió Toro. Eso es algo bueno. Yo supongo que si la llegara a encontrar me llamaría enseguida. El hijo de puta lo haría con el mayor placer del mundo.

Me gustaría poder verla. Una última vez. Me gustaría tanto… Pedirle perdón… No se, decirle que aunque no estaba la amaba con locura y siempre fue mi faro cuando me perdía y el alcohol me llamaba. Decirle que me hizo fuerte, inteligente.

Se lo escribí, más o menos. Me sale para el culo cuando escribo en el teléfono. Me cambia las palabras y en vez de espacios me salen letras “n”. Pero bueno. Ojala lo lea y lo pueda entender. Sé que estoy un poco borracho, pero tampoco tanto como para ser incoren… incoherente.

—Gracias, preciosa —le digo a la chica que me atiende cuando me devuelve la tarjeta. Le dejo un par de billetes de propina—. Por la paciencia a los borrachos —le explico.

Murmura un “gracias” y se retira. Me levanto, estoy un poquito mareado. Nada que no pueda controlar.

Voy caminando hacia la puerta, a paso lento y calculado. Estoy concentrado en el trayecto y en eso me viene a la cabeza la respuesta a todo.

Tengo que matar a Toro.

¿Te gustó lo que leíste?

Invitame un café en cafecito.app

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *