Vagamundos 01 Imagen para El Old Man scaled

Segundo puesto

Me despierto antes de que salga el sol. Pasé la noche para el orto. Me levanté como treinta veces. Cada puto ruido que se escuchaba o que me inventaba, me imaginaba a Phillipe o a Toro tratando de emboscarme. Ni siquiera pude disfrutar de la ducha. Encima, cada vez que logré dormirme, soñé con Claudia o Carla siendo torturadas. También creo que soñé que se me caía toda la dentadura, diente por diente. Eso lo soñé mil veces, pero en el de ayer, también se me caía un ojo, el pelo y se me desprendía la piel.

La puta madre, necesito un trago.

Muchos tragos, en realidad.

Me levanto y voy a la cocina a paso lento, pongo agua para hacer el café. Puro, negro, cargado. Al final ni cené. Lo que de verdad necesito no es alcohol, sino que se me destape la cabeza y tener los reflejos al máximo. No sé lo que depara el día, pero dudo que en pedo puedo hacer algo útil.

Vuelvo a la pieza, dejé el teléfono cargando. Lo desenchufo y veo que tengo un mensaje.

“Señor Álvaro, quería informarle que en este preciso momento estoy en reunión con la última persona de la lista mientras nuestro amigo en común, Phillipe, se encarga de seguir buscando a nuestra querida mujer joven. Que tenga un lindo día”

Hay otro mensaje, es la foto de una mujer que tiene upa a un nene de tres años. Posan para la cámara. Sonríen.

No sé si sentirme tranquilo o si sentirme horrorizado. Toro está experimentando con personas de diferentes edades y ahora incluyó a un nene a su colección. No creo que nos mate, que esté probando algo que ponga en riesgo a un chiquito de esa edad. ¿Puede ser tan hijo de puta? Pensar que sí, que puede serlo, es lo que me horroriza. Porque si lo es, si está así de loco, ¿qué sería capaz de hacerle a Carla para averiguar el paradero de Claudia?

Si fuera un asesino ya me hubiera matado, ¿no?

Tomo el café y me quemo la boca. Me arde la lengua y duele cuando mastico las galletitas que desayuno. No siento sabor de nada de lo que como.

Toro ya completó la lista que tengo así que por ese lado no hay nada que pueda hacer.

Todavía me duele el cuerpo de la pelea con Steven; Carla y Claudia están desaparecidas y yo estoy parado mirando por la ventana porque tengo miedo de que haya alguien espiándome. El sol ya salió y los colores del amanecer le dieron lugar a un cielo limpio de nubes. 

Tengo que detener a Toro cueste lo que cueste.

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